Reflexión personal de la crisis

Llevamos muchos años de crisis económica donde se está desmantelando el modelo “ladrillo” y empezamos un modelo laboral distinto. Se ha traído consigo un cambio de las reglas de juego, de tal forma que quien desgraciadamente pierda su trabajo ahora y vuelva encontrar otro, lo será con condiciones muy distintas a las que se encontró el anterior. Estamos ante una gran crisis en la cual se aspira a un puesto de trabajo, dando más importancia el hecho de tenerlo para poder hacer frente a una serie costes (hipotecas, familia,…) que la posible promoción profesional a medio y largo plazo.

No obstante, antes de la crisis ya se estaba gestando problemas que ahora se denuncia como son el mileurismo (o al inframileurismo) o la sobrecualificación (hace un tiempo encontré un artículo en internet de un periódico de tirada nacional que ya hablaba de este problema en 1982).

Muchos profesionales con un caché profesional alto y medio se encuentran truncadas su progresión profesional y se han encontrado que no encajan en el nuevo escenario y todo parece indicar que por mucho que mejoren las variables macroeconómicas, no se va a poder encajar en el modelo de estructura económica que se está construyendo.

Tal como se plantean las cosas ni se puede progresar ni personalmente. A lo largo que pasa el tiempo, observo que cada generación le cuesta pasar a otros escalones profesiones, es decir progresar profesionalmente de acuerdo una experiencia y habilidades adquiridas cada vez que se cambia de empresa o crece en ella. Por otra parte, aparece (pero siempre ha estado allí) la idea de emprender como alternativa y en cierto modo lo es cuando se “jubila” de la cuenta ajena y empieza cambiar los jefes en la empresa por otros superiores que son los clientes y acreedores.

Pero siempre aplaudimos al emprendedor cuando triunfa y no lo valoramos mientras hace el sacrificio de sacar adelante su proyecto vital. Es cuando se marca un gol, vemos la acción de introducir el balón en la portería, pero no se resalta las zancadillas y faltas que se sufre para llegar al objetivo.

Una vez expuesto todo lo anterior, cabe preguntarse pues en las siguientes cuestiones:

  • ¿Estamos además no poder trabajar, perder el derecho o las aspiraciones de crear una carrera profesional o hay una esperanza que cuando esta crisis acabe podamos disfrutar de una vacante laboral que permita crecer profesionalmente?
  • ¿Por qué no se fomentó el emprededurismo en la época de expansión (ladrillo) dándose en su caso una economía más diversificada (a priori) que hubiera amortiguado sus consecuencias de la actual crisis?
  • ¿Mejorar la macroeconomía implica que se vaya a crear empleo estable?
  • ¿Se va a aprovechar el capital humano desperdiciado por el alto desempleo actual?

 

Esperemos que salgamos de esta crisis pero sobretodo encontremos nuestro sitio en nuestra vida profesional y personal.

 

Reciban un saludo

Antonio José Ruiz

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